sábado 19 de junio de 2010

Primero ilusiona y después manos a la obra

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, ni por cortar tablas o distribuir el trabajo… primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho”      Antoine de Saint-Exupery

Los directivos, ante un nuevo proyecto, generalmente seguimos esta secuencia:

  1. planificamos las tareas a realizar para lograr el objetivo
  2. buscamos y asignamos los recursos necesarios
  3. comunicamos al equipo de trabajo: objetivo, plan de trabajo y estructura organizativa
  4. organizamos, si el tiempo y el presupuesto nos lo permite, una sesión de "team building"
  5. a trabajar
Durante la ejecución del trabajo van apareciendo problemas, unos son técnicos o de aptitud y los resolvemos porque de esto sí que sabemos. Otros, tienen más que ver con la actitud y/o la motivación de las personas.

Ha llegado el momento de las quejas: "es que mi gente no está motivada". Aquí tenemos más dificultad para resolver la situación. Una de las iniciativas es enviarles a un curso de motivación y esperar que vuelvan motivados para un tiempo. Hay otras alternativas que también se nos ocurren y no voy a describir en este comentario.

Conclusión:

Debemos empezar por ilusionar a las personas con nuestro objetivo. El equipo de trabajo debe estar deseando llegar al puerto destino, estar ilusionado con la travesía a realizar y, ahora y no antes, debemos indicarles cómo lo vamos a conseguir para finalmente ponernos manos a la obra.

Los líderes, ante un nuevo proyecto, empiezan por:
  1. ilusionar al equipo con el objetivo a lograr
  2. el resto, ya lo conocemos

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